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De “A Través del Hielo”

Las sombras solo revelan los contornos
La niebla se cierne sobre la ciudad.
Todo es frío y soledad.


I

Amanece con tus ojos
y ya no hay oscuridad.
Una certeza se filtra entre las sábanas:
Hay que seguir
aunque cueste sangre,
aunque no se juegue con armas de juguete.
No importa lo agreste del camino.
No importa que no haya tregua.
Siempre al final
un nuevo día nacerá.
Y amanece y no hay más penas.
Tengo fuerzas para realizar lo irrealizable.
Me aferro a este afán de estar vivo
A este sueño que es como real.

 

IV

Y así
sin más razón que mi destino
camino a la piedra me he lanzado.
Caminando ¡Claro!
Como es el andar.

Y así
sin más razón que mis anhelos,
sin más justicia que la palabra,
camino a la magia me he librado.
Desnudo,
no libre de pecado,
saltando al vacio,
caminando ¡Claro!
como es el caminar
de quien pretende comprender.

XIII

Y ya no hará más falta
soñar antes dormir.
Soñar que soy viento y girasol,
que soy río y firmamento.
Soñar tratando de no molestar a nadie.
Soñar que se encienden infinitas hogueras,
que no hay más abismos,
que todo se transforma,
que la alquimia cambia
dolor por creación.

Y ya no hará más falta soñar
envuelto en poesías,
que apago la luz y me despierto,
y que no existe el mundo
más que para vos.

 

XXII

Y ya nada necesito
Me alcanza con el recuerdo
de tu pelo mojado,
de tu riza, del aroma de aquellas tardes.
Y no importa la traición de los hombres,
No caeré en la trampa de los días.
No me asustan las aguas profunda de la mentira.
Me salva mirarte al los ojos.
Me basta con encontrarte en madrugada;
con saberte cerca.
Tu dulce aliento me eterniza.
Perduro
en la inmensidad del instante.


XXX

Y apago la luz y me despierto
en este mundo que es como irreal.
Y gira el trompo remolino.
Gira y se hace día.
Otra vuelta que es canción.
Y se curan las heridas.

Hay un sol más allá del horizonte
que es como ir tras el aroma de tu cuello.

Otra vuelta,
y otra.
Y soy feliz si estas aquí,
si tengo tus ojos
si consigo atraparte entre mis sueños.
Y no hay peligro si estamos juntos.
Y apago la luz y me despierto.
Y otra vuelta del trompo remolino.
Y sueño
que apago la luz y me despierto.

Fotografías


  V

Me miras.
Te miro.
Sonreímos.

    
XI

Estación vacia.
El tiempo detenido.
¿Cuándo vendrás?



XVII

Hoy encontré un amigo
Estaba ahí.
Charlamos de viejos tiempos.

      
 XXV 

El café sobre la mesa
Dos miradas que se cruzan
Soledades que se encuentran.


de: "Canción de hogar"

Guiso de lentejas
Calor de hogar
Por favor no me dejes de amar.


Cucharas, cuchillos y tenedores
Cada cosa en su lugar
Y yo me pregunto:
Donde esta el sol en esta ciudad.